El Estado Emocional de los Alumnos

¿Cómo trabajar las emociones en el aula?

En Walton Palmer  lo hacemos y hoy te contamos cómo.

Como maestros, a diario, vemos muchas muestras de emociones en los niños: la tristeza de decir adiós a los padres por la mañana; la ilusión de salir al patio y jugar; la frustración y la ira cuando las cosas no van por el camino que ellos planeaban… Lo cierto es que los niños de entre 6 a 9 años de edad ya identifican estas emociones, comenzando a reconocerlas y etiquetarlas, además de reconocerlas cuando aparecen en sí mismos y en los demás.

El desarrollo emocional implica aprender qué son los sentimientos y las emociones, comprender cómo y por qué suceden, reconocer los propios sentimientos y los de los demás y desarrollar maneras efectivas de manejarlas. Las emociones son una parte intrínseca del aprendizaje “No hay ningún aspecto del aprendizaje que no involucre emociones (…) involucrar emociones positivas es probablemente uno de los componentes más vitales del aprendizaje.” (Simon Ward, Psicólogo Educativo y Consultor del Cambridge Learning Journey)

Desde el Departamento de Formación de Profesores en Cambridge University han investigado sobre las Inteligencias Emocionales y algunos aspectos de Mindfulness, lo que nos lleva a pensar cómo estas prácticas podrían ser aplicadas y desarrolladas dentro del aula. 

 

 

 

Hablar de sentimientos y cómo manejarlos

Durante las clases comenzamos con las “seis emociones básicas” (Ekman y Friesen): Enfado, Repugnancia, Miedo, Felicidad, Tristeza y Sorpresa. Hablamos de las emociones utilizando el libro del Emocionario como soporte y explorando las ilustraciones, los colores, las imágenes y comparándolas con nuestras propias imágenes asociadas con esa emoción. Más tarde pasamos a pensar en emociones más complejas como la Aceptación, la Irritación y la Compasión. Más adelante los niños de Primaria,  se convierten en artistas e ilustran cuatro emociones: Amor, Felicidad, Miedo y Cólera.

 

 

Animamos a los estudiantes a presentar su trabajo a los profesores y luego delante de toda la clase. Es interesante para los niños explorar y comparar perspectivas, señalando que las emociones son diferentes para todos. Ayudar a los niños a reconocer y aceptar esto es una gran manera de construir empatía dentro y fuera del aula. De este modo podemos entender mejor cómo y por qué reaccionamos de cierta manera a lo que se está sintiendo, ayudando a los demás a hacer lo mismo. 

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